¿Son las soluciones sin microplásticos otra tendencia en la industria del tratamiento de semillas? ¿Podemos igualar el rendimiento de los tratamientos convencionales de semillas que contienen microplásticos? ¿O las nuevas formulaciones tendrán que comprometer algunos de los aspectos de la calidad del producto? Los microplásticos en la industria de las semillas se convirtieron en un tema candente hace dos años. En 2018 la Agencia Europea de Química (ECHA) publicó su primer borrador de propuesta de restricción en el que el tratamiento de semillas figuraba como una de las industrias que contribuye a añadir intencionadamente microplásticos en las mezclas utilizadas por los consumidores o los profesionales. En la actualidad, la mayoría de las personas de la industria son conscientes de la propuesta de restricción y de las consecuencias potenciales que puede traer a la industria de las semillas. Aunque muchos productores de tratamiento de semillas han comenzado a trabajar en el desarrollo para encontrar buenas alternativas, se ha demostrado que algunas de ellas no funcionan tan bien como las soluciones existentes, lo que pone en peligro la calidad y, por lo tanto, la seguridad de las semillas tratadas para los agricultores, el medio ambiente y los trabajadores de la industria semillera.